lunes, 3 de agosto de 2009

Drama, drama, drama, ommm.

*Pronúnciese el título con tono de lama tibetano*


Hay un espécimen de cliente que me pone el humor fosforescente. Esos que llegan a última hora y quieren servicio, o que quedan de llegar por la ropa antes de que cierres, no llegan y hay que esperarlos diez minutos. En resumen, los que no entienden que SE CIERRA A LAS CUATRO. Odio a esas personas. Seguro en su trabajo salen pitando en cuanto da la hora, como todos queremos hacer, pero cuando se trata de otros, que me esperen.


Hay una chica así en la lavandería. La primera vez que si le secaba la ropa al cinco para las cuatro ¬¬ bueno, diez minutos, puedo HACERLE EL FAVOR. La segunda, no llegaba a recoger la ropa, su familia vive enfrente, crucé la calle y le toqué el timbre ¬¬. La tercera, ayer, quedan de venir al diez para las cuatro. Dan diez, dan cinco, no vienen. Decido que ni modo, saben que se cierra las cuatro, es su problema si no vienen, ni iré a buscarlos ni los esperaré. Cierro, tomo mi bolsa y mis llaves. Como Doña jefa no está, soy yo quien abre y cierra el changarro.


Cierro la lavandería. Salgo con mi bolsa y mis llaves. Abro la puerta de la calle. Resulta que la tipa hija de su amarillo despertar estaba enfrente, platicaba dentro de su camioneta con el marido, y claro no se bajaron hasta que vieron que cerré la cortina. Con ganas de matarlos los dejo entrar. La tipeja tiene el descaro de decirme, pero si apenas son las cuatro. ¡QUE CIERRO A LAS CUATRO, ANORMAL!


Salgo fastidiada. Doy el portazo. La puerta está recién pintada y batallo horrores para cerrarla, pero por milagro divino cierra a la primera, entonces miro mi bolsa, me busco las llaves ¡ARGGGGGGGGGGG! Las dejé adentro.


Pronombrando a la tardada voy a la casa de Doña jefa a ver si está su hijo. No está ;O; Me vuelvo a la lavandería, veo si puedo abrir, nones. Me digo que ya ni modo. Mañana vendré temprano para alcanzar a hijo antes de que se vaya al trabajo. Si no aparece el hijo, pueden abrirme la puerta de la calle los albañiles que están trabajando. Quito el vidrio de la puerta de la lavandería, abro y santo remedio.


Nuevo día. Aún pinto de colores a la tardada por desajustarme las costumbres. Me voy antes, a ver si alcanzo a hijo trabajador. El albañil llega al par que yo a que hijo le abra, T_T hijo se fue temprano. Nos vamos a la lavandería a vernos el ombligo. Albañil lleva la novia y entre ji ,ji y besos, se le pasa el tiempo. Yo estoy ansiosa, con ganas de colgarme del árbol. A la media hora aparece el chico del despacho que está arriba de la lavandería. Siiiiiiii. Lindo chico no sólo me abrió la puerta de la calle, fue por su desarmador, quitó el vidrio y lo volvió a poner *v*.


Ah, pero que dramas. La siguiente vez que vaya la tardada ¡le pondré cloro a su ropa! ¬O¬

2 comentarios:

Francisca dijo...

Mal mal, los clientes por lo general no entienden la dinámica del negocio. En mi antiguo trabajo (empresa gráfica), llegaba cada cliente... :S Abría de 08.30 a 19.00, y muchas veces me llamaban a mi anexo para pedirme que me quedara hasta las 19.15 o más pq había llamado un cliente que estaba atrapado en el tráfico o que se yo. Brrrreee!!! :S
Saludos!!!

Janendra Cien Pájaros dijo...

¬¬ son para colgarlos del árbol más cercano. Yo odio quedarme fuera de mi tiempo. Besotes a ti.