lunes, 28 de septiembre de 2009

La escalera del mal

Estoy tristona. El viernes por la noche fui de carrerita a casa de mi padre. Sólo voy a alimentar a los gatos, decir hola y adiós. Pero ese día no tenía ganas. Me hice pato todo lo posible y todavía en la puerta me hice remolona, pero bueno hay que ser responsable y para más inri a Arisu se le acababa de morir la gata, y yo claro pensé en mis bichos, en fin que me dije vamos. Llegué y estaba lloviendo. Acceso a mi casita por una escalera de madera (véase post de albañiles acá abajo). Apoyé la mano en la escalera para subir, jalé el cuerpo y sentí que la escalera se resbalaba. Como no daba la altura para llegar a la cornisa la pusieron sobre una plataforma de tabiques, sueltos por su puesto). Creo que cerré los ojos al sentir que se caía. Se resbaló una pata misma que cayó con toda su fuerza sobre mi empeine izquierdo. Luego siguió su curso malvado y rompió un cristal. Entré cojeando a casa, que el golpe todos lo oyeron. Me hice un pequeño raspón, donde supongo me cayó la pata de la escalera. Me dolía obviamente, pero no de un modo insoportable.

Me regresé a casa. La puta gata ni apareció y el gato no se quiso quedar dentro. Me dolía el golpe y el pie, no podía doblar bien mi dedito gordo. Pero vamos, pensé que si estuviera roto me dolería como el infierno. Me puse una crema para los golpes y san se acabó. Como ni se me inflamó ni me siguió doliendo al día siguiente pues lo di por golpe sin mayores consecuencias. El sábado estuvo bien, no me dolía y yo trataba de no pisar con fuerza, ni caminar mucho. Pero el domingo mi pie se declaró en huelga. No sentía un dolor infernal, pero sentía dolor. Digamos que todo el día fui muy consciente de mi pie, no había forma de tenerlo cómodo.

Dolor aparte, empezó a darme mala espina. No creo que sea normal que moleste tanto un simple golpe. Me puse a pensar si estaría roto. Hasta ahora no me he roto nada, así que no se como se sienta. Por la tarde fui a casa de mi padre. Le conté a mi papá que me dolía y que a lo mejor tenía algo roto. Mi hermana y mi cuñado me dijeron que no, que debía ser otra cosa por que un hueso roto es insoportable el dolor. En fin que me volví a casa pensativa. Detesto a los médicos pero ya tenía pensado ir hoy a la hora que tengo de descanso en el trabajo.

Anoche pesqué de pasadita a un amigo que es doctor y le conté. Él me dijo que el empeine no es tan duro como los otros huesos y que podría ser que tuviera fractura, que eso del dolor insoportable allí no es tan cierto T_T Me dio unos consejos y yo me sentí, ahora sí, fatal. Miro a mi pie con cara de quién eres tú. La verdad es que no quiero que haya nada roto. Estoy tristona y chillona. En fin que en la tarde iré al médico y ya veremos.

2 comentarios:

Aelo dijo...

Pobrecito pie, espero te vaya bien con el médico.

Besos

Janendra Cien Pájaros dijo...

Pues me fue muy bien. Gracias por los buenos deseos. Besotes.