viernes, 18 de diciembre de 2009

Ya estoy muy vieja para esas cosas

Cuando era niña, hará sus buenos veintitantos años, había en las tiendas unos cartoncitos con números y premios. Había que rascarle a una bolita o quitar un chicle para descubrir un número místico que correspondía a un premio. Todos los números tenían premio y cada cartoncito traía dos, o tres, regalos buenos y muchas chorraditas. Uy la de dinero que me dejé sólo por ver que salía. Ese tentar a la suerte, el misterio, la agonía de descubrir el número y luego salir con el premio. No recuerdo que me decepcionara por más chorra que fuera la cosa. Luego, ya también hace muchos años, mi hermana Andrea hacía tómbolas para la iglesia. Yo ya era toda una adulta, pero igual me emocionaba. Vil y pura curiosidad.

Pues ahora, yo no sé de donde, luego de años y años de no verlos, los dichosos cartones reaparecieron. Me quedé a cuadros cuando los vi en una tienda por donde pasó y claro, es lógico, está frente a una escuela. Luego los vi en otras dos tiendas. Son una tortura, es que los miro y me dan ansias de comprar un numerito. Me emociono nomás de verlos. ¡Yo quiero rascarle!

Acabo de ir a la tienda y estaba el chiquillerio, de no más de siete años, dale que te pego con el rascadero. La mamá, el tendero y yo nos reímos. Ellos como diciendo: niños. Yo viendo con ansias el cartoncito ;O; quería un número... pero me pudo la vergüenza. Ains, que tortura.

3 comentarios:

Aelo dijo...

Cómprate un cartoncito y di que son para tus sobrinos :P

白鬼 光 dijo...

jajajaja.
Compra uno cuando no haya niños cerca!, mientras están en hora de clase o algo así XD. No es bueno quedarse con las ganas.

Janendra Cien Pájaros dijo...

Ya le rasqué, shhhh, me saqué una pulsera y unas estampitas ¡wiiiii! En otra vuelta me compró otro numerito xD