domingo, 3 de enero de 2010

Adiós 2009, hola 2010

Se acabó el año y debo decir que lo cerré muy conforme. Disfruté estos últimos días a mi manera. Comí, lo pasé bien, estuve contenta conmigo misma. Celebré mi cumpleaños. Un buen fin, un buen principio. Me gustó este año, pese a todas las dificultades. Me sentí querida, tuve mis caprichos, incluso me compré un keko y me hice varios regalos guay de cumpleaños. Entre las cosas que más valoro están recuperar mi capacidad de escribir, de leer, de disfrutar cosas simples y pequeñas. El deseo de seguir soñando y aún mejor, de trabajar para lograr lo que quiero.

Siento que no sólo se acabó el año si no una década de mi vida. Desde que inicié este viaje por la “edad adulta”, la edad de las pruebas, de los desencantos, el frentazo con la realidad y sus consecuencias. No fueron años fáciles, pero agradezco lo vivido. Unos con mejor gusto que otros, pero todos necesarios. Miro atrás y sé que esas cosas me hicieron ser quien soy ahora.

Entro a otra década con una visión distinta. Más serena, madura, centrada. En este último año fui capaz de construir una estabilidad que no pienso desechar. No estoy exactamente donde querría, ni supongo donde imaginé cuando cumplí dieciocho, pero estoy. Voy por el camino y por el momento, para empezar a construir, me basta. Trabajaré ahora por lo que quiero poner en esta vida mía, por lo que quiero construir para éste y los siguientes nueve años.

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