lunes, 14 de junio de 2010

Un artículo interesante

Hoy le robé a mi hermana una revista que están regalando en los Sorianas, se llama Vida+Bienestar. Si pueden háganse con un ejemplar, tiene cosas muy interesantes, entre ellas el artículo que rescato.

Parejas en cajas
Autor: Piolo Juvera
Publicado en la revista Vida+Bienestar. Número 1. Junio 2010.

Hace poco veía con mi novia uno de esos programas que son tan evidentemente para mujeres, que yo aparento no disfrutarlo en absoluto (aunque la realidad sea otra). Era Private practice, una especie de extensión de la también femenina serie Grey’s Anatomy. Sin conocer bien el contexto, me impactó la ráfaga de palabras que Charlotte (una doctora dura de roer) le disparó a su novio Copper (un pediatra más bien bonachón tirándole a pusilánime). Le dijo algo así como: “Tengo más dinero que tú, elegí una especialidad que te pone nervioso (sexología), soy fuerte, y me gusta ser fuerte. Y si soy demasiada mujer para ti, no pienso hacerme chiquita. No voy a meterme a una caja para que tú puedas sentirte un gran hombre. Yo soy una gran mujer, o te acostumbras o te vas”.

¡Ouch! Aunque quizá sonó muy manchado, la mujer tenía un punto. Y es que no importa qué tan librepensadores creamos ser, en nuestra cultura a los hombres no cuesta trabajo “aguantar” que nuestras parejas sean más exitosas/populares/acaudaladas que nosotros. Así, “sin querer queriendo”, encontramos formas sutiles (en el menos malo de los casos) de irlas metiendo en una cajita, y muchas de estas mujeres, dada su naturaleza noble y abnegada [Nota de Janendra: Yo cambiaría esas dos palabras por codependientes y faltas de autoestima], aceptan meterse por su propio pie y le cierran la caja por dentro. Les cortamos las alas a lo bestia [NJ: Ellas se las dejan cortar]. Y juramos que las amamos… [NJ: Y ellas se dicen que lo hacen por amor…]

Según un reporte del Foro Económico Mundial, publicado por CNNExpansion.com, México ocupa, de entre 134 países, el lugar número 98 en lo que a oportunidades para la mujer se refiere. Aquí, apenas poco más de 10% de los puestos gerenciales son ocupados por mujeres. Y metería mis manos al fuego por defender que no se debe a falta de capacidad. Ante este panorama, sin importar el bagaje que carguemos, la forma en que nos hayan criado o qué tan fuerte haga berrinche el machín que todos llevamos dentro, es nuestra obligación, como hombres, apoyar, aplaudir, presumir y alimentar el éxito de nuestra pareja. Eso nos hará más hombres. Vamos rompiendo esa cajita y contribuyamos a pulir las alas de nuestra amada. [NJ: Adoré esa frase.]

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