domingo, 6 de junio de 2010

Toy espantada

Hoy estaba en el trabajo leyendo (algo hay que hacer en horas laborables ¿no?) El hijo de mi jefa andaba por allí arreglando cosas, es un hombre muy simpático que me cae bien. Escuché que algo se caía, seguido del nombre de su esposa. El grito me puso las orejas en alerta, pero quise creer que querría algo. Enseguida gritó de nuevo y entonces sí, confirmé lo que ya parecía saber, algo malo pasó. Salí a la carrera para encontrármelo a medio piso rodeado de tabiques rotos y doblado del dolor. La escalera se le resbaló y le atrapó un pie al caer. Bajó también su mujer y fueron unos segundos angustiosos. Él me decía una cosa, ella otra. Nosotras asustadas. De repente me levanté, fui, a dos pasos me volví. ¡Piensa! Escoba, me dije. Barrí los restos de tabique y le dije a ella que lo recostáramos despacio. Él nos pidió algo para sostenerse el pie, pensaba que estaba roto. Traje unos cojines para mantenerle la pierna en alto y la cabeza en blandito.

Fue tan horrendo. No sabía que hacer, traté de recordar mis escasísimos conocimientos de primeros auxilios. No moverlo mucho, no tocarle el pie. Me quedé con él mientras su esposa corría en pos de papeles y el hermano. Sin poder ayudar, sin poder reconfortarlo. Vino el hermano. No le digas a mi mamá, me pidieron ambos. (Familia curiosa, cuando se cae la mamá no quiere que le diga a sus hijos. Se caen ellos y no quieren que le diga a la mamá).

Los vi irse al doctor, pero se me quedó la angustia dentro. La de él junto con su dolor, la de su esposa por verlo así, la mía por no poder ayudarlo. Me costó mucho serenarme. Recuperar el ritmo de la respiración.

Nunca había sentido esa clase de impotencia. No recuerdo accidentes donde se requiriera mi activa participación. Después del susto puedo mantener la cabeza fría, pero no me gusta ver sufrir a nadie y quedarme de brazos cruzados. No hubo fractura, lo que me alegra, pero el susto y la impotencia aún están conmigo. Las palabras no expresan lo mucho que me impactó. Creo, por primera vez en mi vida, que vale la pena tomarse un curso de primeros auxilios.

4 comentarios:

Aelo dijo...

Entiendo esa sensación, espero que encuentres uno de esos cursos por ahí, en verdad hacen falta.

Janendra Cien Pájaros dijo...

Ya investigué, hasta septiembre nanay de cursos.

cucha dijo...

tomatelo, te hara sentir mas segura y podras ser de ayuda ,e incluso como muy extemo , salvar una vida.

Janendra Cien Pájaros dijo...

Sí, ya estoy anotada para cuando empiece. Cuando menos no quiero volver a sentir esa impotencia. Saludos.