domingo, 27 de marzo de 2011

Anoche, o quizá hoy por la madrugada, tuve un sueño curioso. Mis pollos, que a la fecha son cuatro, estaban en el jardín. Era de noche y yo salía a buscar los huevos. Encontraba dos, uno estaba roto y me sorprendía cuando veía que adentro había un pollito. El otro huevo se rompía y sí, también tenía pollito. Eran pequeñitos, de plumas blancas, más como gallinas en miniatura que verdadero pollitos, pero estaban medio muertos, cubiertos por una sustancia viscosa.

Me apresuraba a limpiarlos, a retirarles aquella sustancia del pico. Los pollitos respiraban y se ponían en pie. Las gallinas se acercaban de inmediato. Una los atacaba, yo la paraba en seco; las otras los recibían bien. Pollitos y gallinas parecían sumamente contentos. Ya cuando me iba notaba otro huevo, el pollito tenía las patitas y la cabeza de fuera, pero el cascaron todavía sobre el cuerpo. Aquella presión lo estaba matando. Rompía el cascaron y tenía otro pollito, bien y vivo, que se unía a los otros.

Este momento de mi vida es importante. Hace un rato que estoy buscando mi camino, mi lugar, y he picado en muchos sitios, probado cosas nuevas, retomado las viejas que se me quedaron estancadas. Descubrir quién eres, cuál es tu camino, qué deseas para la vida es un asunto complicado. Estoy en el proceso de abrir los ojos, de aguzar los sentidos y ver lo que se tiene que cambiar. El yoga, la meditación, la musicoterapia, me han despertado los sentidos; no es que no supiera las cosas o lo que debo hacer, es que ya no era capaz de percibirlo o no me sentía capaz.

En esta batalla llega Mujeres que corren con lobos. Conocía el libro de hacía rato y había leído un poco, pero como lo tenía en la compu flojeaba mucho. Una amiga me prestó el libro y luego me compré el mío. Es un libro que hay que leer con pluma en mano para subrayar, que hay que dejar mucho cuando dice verdades que duelen. Un libro que me ha hablado tanto de mí en tan pocas hojas.

Llevo leídos tres cuentos, cinco si contabilizo uno que me leí en un momento de necesidad y otro que aparece al final del libro. El de Barba azul que habla de las cosas que debemos ver, las que nos depredan a nosotras mismas y como tratamos de no verlas hasta que es imposible hacerse tonto y hay que confrontarlas. El de Vasalisa la sabia, que me hizo ver todo lo que tengo que hacer en estos momentos para aprender de mí, y ponerme en marcha. Por allí un día que estaba mal y la vida era terrible me leí El patito feo y recuperé mi esperanza. Es un libro genial, un libro que deberíamos leer todas las mujeres del mundo. Me recordó que soy una mujer fuerte, una luchadora, que vencerá todo lo que venga.

El cuento que aparece al final del libro es quizá el que más me ha motivado a actuar. Sal al bosque, dice, busca al lobo o tu vida nunca empezará. Estoy buscando a mi lobo y pase lo que pase viviré mi vida de la mejor forma posible.

2 comentarios:

Sabina Atalaski dijo...

Buena suerte, cariño. La vida es de los valientes!

Un abrazo apretado.

Janendra Cien Pájaros dijo...

Gracias nena, un abrazo para ti también.