domingo, 3 de abril de 2011

Aquellos años…

Hoy vi una foto mía que nunca había visto. Cuando tenía dieciocho años una amiga fotógrafa nos pidió al grupo de inseparables que posáramos desnudos para un proyecto. Dieciocho años, pura juventud y el alma llena de sueños. Mejor ahora que somos jóvenes, a que estemos haciéndolo a los sesenta años para ver que se siente, dije. Fuimos, nos desnudamos y posamos. Recuerdo el dominio de mi cuerpo, lo a gusto que me sentía. La fotógrafa admiraba mi cuerpo, me decía lo bonita que me veía, como las modelos de caderas rotundas y muslos generosos. Recuerdo que me hizo una foto recostada, cual antigua cortesana en la flor de su vida. Me sentía hermosa, plena, femenina.

La vida nos llevó en distintos caminos y no vi ni una de aquellas fotos. Ahora que estoy teniendo un reencuentro con mi hermoso cuerpo pienso mucho en esas fotos. Hoy se lo comentaba a una amiga de las que posaron en el experimento, ¡y ella tenía una foto mía! Una sola de las muchas que sacaron.  Es una foto donde aparezco de los hombros hacia arriba, desnuda, con la fotógrafa al lado mío. Ojos brillantes, alegres y plenos. Que bonitos mis hombros, el pedacito de pecho, el cuello, el rostro sereno y los cabellos cortos. Me encanté. Tan joven y tan bonita.

Más tarde llegó la fotógrafa y rememoramos los viejos tiempos. Me prometió las fotos de aquella sesión. Le decía que quería hacerlo otra vez, doce años después, el mundo completamente en otro lado, pero aún orgullosa y amante de mi cuerpo.

2 comentarios:

Sabina Atalaski dijo...

Qué lindo post!

Recuerdo alguna vez, después de un momento de pasión, haberme mirado al espejo (tenía como 22 años)... y pensé lo mismo que tú.

Son momentos mágicos, creo yo.

Gracias por hacerme recordar.

Janendra Cien Pájaros dijo...

De nada, sería tan mágico que pudiéramos tener esa sensación más seguido.