jueves, 27 de octubre de 2011

Janendra, cazadora de libros

Hoy era mi día libre y no suelo dignarme a mover un dedo cuando descanso, pero ¬¬ estaba en pie a las cinco de la mañana y yendo a la capital antes de las ocho. Todo por culpa de los libros. El otro día escuché en un programa de radio un fragmento del libro Xantolo de Mardonio Carballo, sobre la forma en que celebran día de muertos en la Huasteca Veracruzana. Me enamoré del texto y me di a la tarea de buscarlo. En Gandhi ni sus luces, en El sótano lo tenían. Llamé para saber en qué sucursal estaba y hoy fui a por él. Es absolutamente hermoso. Las tradiciones mexicanas son tan ricas y conocemos tan poco de ellas. Miren que lindo:




En estas fechas también me enamoré de otro escritor: Juan Ramón Biedma. Dar con su libro fue pura suerte, lo vi abandonado en el centro comercial, perdido entre el área de pintura y ferretería, el libro: El imán y la brújula. Sonaba muy bien, un grupillo que intenta liberarse de la necesidad de Dios a través de las enseñanzas de Sade. Filman tres películas perversas y catorce años después alguien le encomienda al héroe del libro encontrarlas. La búsqueda lo llevará a lo más bajo de la sociedad de su época. Sonaba tan bien que tenía pinta de ser un asco de libro. Pero como estaba aburrida y peores cosas he leído en mi vida, lo compré. Me costó 40 pesos, poquita cosa. Me gustó también la prestación, un libro grande, abrazable, con una portada bonita, chulo completo.



Nada más empezar la primera hoja me atrapó. El hombre es muy bueno y me encantó su estilo. Conforme leía me iba pareciendo que ese grupito perverso al que todos veían con adoración y respeto no eran tan geniales ni tan degenerados. Parecían un grupo de niños ricos con mucho tiempo libre a quienes les gustaba reunirse para tomar unas chelas y montar orgías vestidos como personajes de la biblia. Y sí, eso era, y el autor nos lleva por ese descubrimiento con una cruel simpleza. Este escritor nos pone de frente con ese mundo oscuro, cruel y sórdido que también es el nuestro, pero que mientras no nos toque preferimos hacer como que no existe.

Como el libro me gustó tanto busqué otros de él y encontré uno que me llamó la atención, El manuscrito de dios, sobre locos y manicomios y ciudades pervertidas, suena a videojuego *0*. Lo tenían en Gandhi, pero lo alcancé de pura suerte ¡era el último! Encima tenía descuento 65 pesos *-* ohh que genial. Salí más que contenta y me fui a Donceles, donde están las librerías de viejo.

Amo las librerías de viejo, son enormes, con libros de techo a piso *v* y algunos tan baratos.  Como llevaba ya poco dinero decidí ir a remover las mesas de oferta a en pos de novelas chulas para pasar el rato y sucediome algo rarísimo. De toda una calle de librerías entro a la primera, de sus muchas mesas de oferta elijo una, de los más de cien libros en la mesa cojo uno de poesía y lo abro en un poema que habla de los muertos y Elegua. OoO!!! Estoy preparándome para celebrar día de muertos y Elegua es mi orisha querido. Me quedé impactada y claro lo compré. Este es el poema:

Los muertos de una casa están allí para siempre,
no se esconden;
sólo callan y esperan sentados
en la memoria de los que aún están vivos;
algunos se acomodan en cualquier rincón
como si fueran el dios que abre y cierra
los caminos, ese que llaman Elegua.

Ellos no abandonan el triángulo
que hace esquina por nada del mundo,
allí comen y beben hasta hartarse
como suelen hacer los santos de negros

Los muertos no tienen prisa como nosotros,
saben ellos que la muerte
es la peor de las desgracias.

Mira, a mí que no me vengan con cuentos
de que allá donde es la muerte
se vive mejor que aquí.

El libro se llama Paisaje de mujer, (encima uno de mis temas fundamentales: la mujer), de Tomás González Pérez, un cubano. Lo leeré con calma, tengo mucha curiosidad.


La cacería siguió sin sobresaltos, salvo que dinero me hizo falta. Encontré una librería donde tienen autores que me gustan a 20 pesos ¬¬ pero, típico, fue la última a la que entré y me quedaba poco dinero. En total apañé tres novelas, dos de terror, y una sobre una abuela de la plaza de mayo, y ya de salida se me pegó un selecciones *-* que me gustan mucho. Por poco y desajusto el pasaje de regreso. Lo mío con los libros es grave.  Les pongo una foto y ya les iré contando como me fue con ellos.


¬¬ sí, abrazo los libros que me gustan ¿y qué?

3 comentarios:

Arisu dijo...

Creo que voy a desempolvar mi sombrero de exploradora y voy a imitarte. Saldré a depredar librería de usado *O*

Anónimo dijo...

Oh! wow, que muchos libros, se ven super interesantes, a mi tambien me encanta leer, pero hace rato que no lo hago, pues no he tenido tiempo para ellos, ni para nada. Se ven super buenos e interesantes, asi que disfrutalos y nos dejas saber que tal te fue.

Los libros son parte de la esencia de la vida. <3

Janendra Cien Pájaros dijo...

*0* Arisu debes cazar libros y ¡si son baratos mejor! Podemos charlar sobre nuestras cacerías.

Vevet, ya te contaré como están *--* yo espero que sean entretenidos. Hazte un tiempo para leer, es de lo mejor que tenemos en la vida.

Besos a las dos!